Paciente clase III con asimetría facial y desviación de la mandíbula. Su mordida no calzaba: al morder, la comida le salía entera. La asimetría le generaba inseguridad y evitaba mostrar uno de sus lados en las fotos. Llevaba años pensando en operarse, y solo le faltaba encontrar al equipo adecuado.
El objetivo fue devolver simetría y función con un resultado natural. En el maxilar superior se corrigió la inclinación para nivelarlo. La mandíbula se reposicionó para centrarla con el resto del rostro, y se redujo la altura del mentón para armonizar el tercio inferior. Así, la mordida volvió a calzar y el rostro ganó equilibrio, sin perder su identidad.
Te mostramos una recopilación de registros fotográficos donde comparamos el antes y el después desde distintas perspectivas.
















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